Public

Una carta para una amiga que nunca la leerá

by Liizz19

Entries 0

Page 1 of 1

Book Description

Hola, Sintya.

Espero que este año nuevo lo hayas recibido bien, con alegría y con la paz que todos necesitamos y merecemos. Espero que, donde estés, te sientas plena y satisfecha.

No sé nada de ti desde hace exactamente un año y medio, tal vez un poco más. Aunque estuvimos medio año estudiando juntas, después no volví a saber absolutamente nada de ti. No sé si lo sepas, o si alguna vez lo pensaste, o si tal vez ni siquiera te importó, pero me dolió profundamente perder tu amistad. Tanto, que hasta el día de hoy me duele habernos distanciado.

Y ni siquiera sé si fue un “me distancié” o un “nos distanciamos”, o si fuiste tú quien lo hizo y yo simplemente lo acepté. Fue raro y confuso, ¿no crees? Nunca lo hablamos. Un día simplemente nos despedimos por última vez (si es que realmente me despedí, no lo recuerdo) y ya no hubo una despedida real, ni un acuerdo mutuo, ni una conversación.

No quiero culpar a ninguna de las dos… o tal vez sí, tal vez sea solo mi culpa. Quizás yo esperaba algo más, y quizás sigo esperando. No me vi con el derecho de decirte nada. Solo esperé a que las cosas sucedieran, observé y me adapté al cambio sutil, a la distancia paulatina que se formaba día tras día, a ese abismo que se hacía cada vez más grande.

La indiferencia fue el golpe más duro que me diste. No sé cómo escribir un recuerdo concreto donde lo hayas demostrado, pero sí sé escribir cómo me sentí. Fue un cambio brusco, como cuando estás abrigada y el frío entra de golpe. El fastidio en tu cara al verme, o alguna vez que te pedí un favor —algo que antes habrías hecho sin dudar— y recibí en cambio una respuesta cortante y egoísta de tu parte.

No quiero pintarte como la mala, para nada. Pero como tú misma decías, tampoco eres una buena persona.

Voy a escribir aquí lo que pienso y siento, y no me importa si estoy mal. Es mi parte, mi versión, y no tengo a nadie que me escuche. Puedo sonar egoísta, pero ¿acaso eso no es humano? A veces pienso que me veías como una persona perfecta, buena, incapaz de dañar a alguien; que solo tú podías ser la que fallaba. Y cuando cometí un error, tu percepción de mí cambió por completo.

Te quedaste, esperando que yo cambiara. No lo hice. Me metí de cabeza ahí.

Quiero decirte, Sintya, que me da mucha vergüenza todo lo que viví. Esos dos años en los que estuve metida ahí, muchas veces me pregunté: ¿qué hago aquí? Podrías decir que fui tonta, estúpida, inmadura, y tendrías razón. Lo fui.

Esta carta la escribo para desahogar todo lo que viví y sentí en ese período, y para tratar de entender por qué seguí con alguien con quien a veces sentía vergüenza estar. Por qué terminé ahí. Ahora que estoy libre y de nuevo viviendo con mis padres, quiero hacerme ese cuestionario incómodo, analizarlo, y hacerlo contándotelo a ti, porque fuiste alguien en quien confié mucho, alguien con quien creí tener una amistad única, aunque quizá solo lo fue para mí.

A veces me pregunto si me extrañas o si simplemente ya no me recuerdas. Si no te duele como a mí. Me pregunto si me ves con asco, sin compasión y sin piedad. Tal vez eso sería lo más sensato. Pero ¿acaso no recuerdas las veces que estuve ahí cuando más lo necesitabas? Las veces que traté de convencerte de que no eras un monstruo, las veces que intenté comprenderte, las veces que te perdoné.

¿No me extrañas ni siquiera un poco? ¿No queda en ti ni un rastro de mí, un recuerdo, algo que alguna vez te di?

Recuerdo que te regalé unos aretes de murciélago. ¿Aún los conservas o los tiraste? Yo todavía tengo y uso el saco rosado que me regalaste. Está desgastado y deshilachado, pero pienso arreglarlo para seguir usándolo. Lo aprecio mucho, me gusta de verdad. Por eso me lo regalaste.

Espero que algún día me veas usándolo.

Sé que ya no hay a dónde volver. Ya no eres la misma, ya no nos conocemos. Ya no eres la persona con la que convivía en el colegio, con la que hablaba de mis cosas, a la que escuchaba siempre. Ya no eres tú. Y aun así, de alguna manera, sigo pensando en volver.

Sintya, llevo conmigo la estúpida esperanza de volver.

Hasta aquí mi carta. No sé qué más escribir, aunque tengo mucho que contar, mucho que expresar, mucho que escribir.

Con amor y nostalgia,
tu amiga,
Liz